Carreteras de Tamaulipas: el otro riesgo del turismo carretero
El periodo vacacional de invierno dejó un saldo que no puede ni debe pasar desapercibido: al menos 30 personas fallecidas, cerca de 200 lesionados y más de 90 accidentes carreteros, de acuerdo con reportes del sector salud y cifras extraoficiales difundidas por diversos medios de Tamaulipas y Monterrey.
Información publicada por El Norte apunta a un factor que, aunque conocido por automovilistas frecuentes, sigue sin atenderse de fondo: las malas condiciones y la falta de modernización de las carreteras tamaulipecas.
Desde hace más de tres años, buena parte de estas vialidades son de tipo A-1, es decir, un carril por sentido con tramos de rebase que no constituyen un segundo carril formal. Sin embargo, para miles de conductores —muchos de ellos turistas— esta configuración resulta confusa y peligrosa. La falsa percepción de una carretera de “dos carriles” provoca maniobras riesgosas que, sumadas al alto flujo vehicular en temporadas vacacionales, terminan en tragedias.

Y no se trata de caminos secundarios. Son rutas por donde transitan miles de familias que viajan por carretera hacia destinos como Tampico, Matamoros, El Mante y otros puntos turísticos del estado, viajeros que dejan una importante derrama económica en hoteles, restaurantes, comercios y servicios locales.
Aquí surge la pregunta obligada:
¿Cómo se puede promover el turismo carretero sin atender primero la seguridad de las carreteras?
A la percepción de inseguridad que por años ha acompañado a Tamaulipas —y que muchos viajeros enfrentan “con el Jesús en la boca”— hoy se le suma un riesgo igual de tangible: carreteras deterioradas y sin una modernización acorde al volumen y tipo de tránsito que soportan.
El saldo es el que hoy se discute: decenas de muertes, cientos de heridos y un golpe directo a la confianza del turista que decide viajar por carretera. Porque el turismo carretero no solo es una experiencia, es una fuente de ingresos clave para las regiones que dependen de él.
Si Tamaulipas busca consolidarse como un estado receptor de turistas que se mueven por carretera, la modernización, señalización clara y ampliación de sus vialidades no puede seguir siendo un tema secundario. Promover destinos implica, necesariamente, garantizar trayectos seguros.
El llamado es claro: no se puede hablar de impulso al turismo sin hablar de carreteras seguras. Cada accidente no solo es una estadística; es una vida perdida, una familia afectada y un visitante que difícilmente volverá a elegir ese camino.
Fotos cortesía de: http://www.internota.com

