Después de 48 años, llega la última ovación para el decano de la OSUANL

Después de 48 años, llega la última ovación para el decano de la OSUANL

Ramón González Gómez comenzó a tocar el violín a los 15 años y convirtió a la Orquesta Sinfónica de la UANL en la gran pasión de su vida

La última nota llegó acompañada de una ovación.

Después de 48 años ininterrumpidos como integrante de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León (OSUANL), el maestro Ramón González Gómez se despidió de los escenarios entre aplausos, reconocimiento y la emoción de sus compañeros.

El pasado 9 de julio, al término de la interpretación de Carmina Burana en la Arena Monterrey, el Director Artístico de la OSUANL, Eduardo Diazmuñoz, entregó un reconocimiento al violinista regiomontano, quien ofreció así su última presentación como integrante de la agrupación.

Pero la historia de Ramón con la música comenzó mucho antes.

Durante su infancia tuvo su primer acercamiento con los instrumentos en una estudiantina, donde aprendió a tocar la guitarra de manera empírica. Años después ingresó a la entonces Escuela de Música de la UANL, ubicada en el centro de Monterrey, sin imaginar que ahí encontraría el instrumento que marcaría para siempre su vida: el violín.

“Yo escuchaba un sonido tan bonito de los violines y les ponía tanta atención que uno de mis maestros lo notó y me invitó a conocer este maravilloso instrumento”, recordó.

El maestro Armando Belmares fue quien terminó de impulsar su vocación. Siendo todavía adolescente, Ramón recibió la invitación para integrarse a la OSUANL.

Tenía apenas 15 años cuando comenzó a practicar con la orquesta en 1976. Dos años después recibió la plaza que le permitiría dedicar prácticamente toda su vida profesional a la agrupación universitaria.

“Me llegó el aviso de que fuera a Rectoría para el trámite de la plaza, la cual me llegó el 1 de abril del 78 y yo, el más contento por esta gran oportunidad”, relató.

Durante casi medio siglo, Ramón formó parte de la sección de violines segundos y colaboró con siete directores de la Sinfónica. Su música lo llevó a importantes escenarios de México, entre ellos el Palacio de Bellas Artes, la Sala Nezahualcóyotl, el Festival Internacional Cervantino, el Teatro Universitario, el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario y, finalmente, la Arena Monterrey.

También compartió escenario con grandes figuras de la música, entre ellas Plácido Domingo, José Carreras, Javier Camarena, Guadalupe Pineda, Alejandro Fernández y Fernando de la Mora, además de acompañar a artistas como Luis Miguel, Lola Beltrán y Lucha Villa en otras agrupaciones.

A sus 65 años, el músico asegura que si algo aprendió durante su trayectoria fue que cada concierto es una experiencia nueva y que la disciplina, la puntualidad y el respeto al público son valores indispensables para cualquier artista.

“Pero principalmente al público, que se merece un gran espectáculo”, afirmó.

Hoy, Ramón González se despide de la OSUANL con la satisfacción de haber entregado 48 años de su vida a la música.

Deja atrás los escenarios, pero no una historia.

La de un joven que un día escuchó el sonido de un violín, quedó fascinado y decidió seguirlo durante toda su vida.

“Gracias a mi padre Dios, a mi familia por todo su apoyo, a mi hermano Arturo González que me motivó desde un inicio y al maestro Diazmuñoz, porque no tengo palabras para agradecer todo lo que ha significado para mi vida la Orquesta Sinfónica de la Universidad”, expresó.

Y así, después de casi cinco décadas, llegó la última ovación para el decano de la OSUANL.

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