HÉCTOR GARCÍA: DOS AÑOS ESCUCHANDO Y CONSTRUYENDO GRANDEZA
A dos años de asumir la Presidencia Municipal, Héctor García coloca el acento en una idea: escuchar, tomar decisiones y convertir las necesidades de la ciudad en acciones. El Mundial puso a Guadalupe ante los ojos del mundo; el trabajo cotidiano es el que permanece en sus calles y colonias.
“Siempre he dicho que escuchar es gobernar”.
La frase con la que Héctor García ha definido su manera de entender la responsabilidad pública encuentra, después de dos años al frente de Guadalupe, una expresión concreta en las calles, las colonias y las comunidades del municipio.
El segundo año de su administración tuvo una circunstancia extraordinaria: Guadalupe fue sede de cuatro partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y recibió visitantes de distintas partes del mundo.
Pero detrás del acontecimiento internacional estuvo otra realidad, menos visible y mucho más permanente: una ciudad que todos los días necesita seguridad, pavimento, movilidad, servicios públicos, espacios para convivir, atención social y oportunidades para sus habitantes.
Durante su Segundo Informe de Gobierno, García resumió ese propósito en dos palabras: “Ganamos Grandeza”.
Más allá del concepto, el balance muestra una administración que ha buscado traducir recursos públicos en obras y servicios que tengan un efecto directo en la vida cotidiana.

LA OBRA PÚBLICA VISTA DESDE LA CALLE
Uno de los principales frentes fue la infraestructura urbana.
Durante el periodo se destinaron alrededor de 156 millones de pesos a la rehabilitación de pavimentos, con acciones que beneficiaron a más de 87 mil 800 personas.
A ello se sumaron más de 110 millones de pesos para el programa permanente de bacheo, con trabajos sobre más de 180 mil metros cuadrados.
Las cifras adquieren otro significado cuando se observan desde la vida diaria: son vialidades por las que transitan trabajadores, estudiantes, comerciantes, familias y personas que necesitan desplazarse diariamente por Guadalupe.
La administración también reportó 133.3 millones de pesos en obras de infraestructura urbana y recuperación de espacios públicos, con beneficios para más de 93 mil personas.
Entre ellas están los corredores verdes y ecológicos, intervenciones en el entorno del Cerro de la Silla, infraestructura peatonal y espacios de convivencia.
El acceso al Cerro de la Silla, después de más de cinco décadas sin una modernización integral, recibió nuevo equipamiento e infraestructura peatonal, mientras que otros espacios públicos fueron rehabilitados para devolverles utilidad y vida comunitaria.
La lógica es sencilla: una ciudad no solamente se construye con grandes obras; también se construye cuando una persona puede caminar mejor, cuando una familia recupera un parque o cuando una colonia vuelve a contar con un espacio digno para convivir.
SEGURIDAD: TECNOLOGÍA Y CAPACIDAD DE RESPUESTA
La seguridad fue otro de los ejes centrales.
Guadalupe fortaleció su operación policial con el proyecto Talos, que incorporó drones, cámaras corporales y vehiculares inteligentes, robots, centros de monitoreo e infraestructura de fibra óptica, además de nuevo equipamiento para los elementos de seguridad.
La corporación pasó, de acuerdo con lo informado por el alcalde, de alrededor de 600 elementos a casi mil.
La administración reportó también la desarticulación de 28 grupos delictivos y la detención de 61 objetivos identificados como presuntos generadores de violencia.
El resultado que el Gobierno Municipal destaca es una reducción de 27 por ciento en la incidencia delictiva y de 19 por ciento en delitos patrimoniales.
Más allá de los porcentajes, el objetivo es uno: que la seguridad tenga una traducción concreta para quienes salen todos los días de sus casas a trabajar, estudiar o realizar sus actividades.
EL MUNDIAL TERMINÓ. LA EXPERIENCIA PERMANECE
La Copa Mundial representó una prueba especial para Guadalupe.
Cuatro partidos obligaron a coordinar seguridad, movilidad, servicios públicos, protección civil, atención médica, orientación turística y comunicación institucional.
Pero hubo un momento que resume la capacidad de respuesta que exigió el evento.
Una fuerte tormenta ocurrida antes de uno de los partidos dejó calles afectadas, árboles caídos, lodo, inundaciones y problemas de iluminación.
La respuesta, relató el alcalde, implicó movilizar durante la madrugada a trabajadores, secretarios y personal operativo para recuperar las condiciones de la ciudad antes del encuentro.
La escena no ocurrió en una sala de juntas. Ocurrió en las calles, con trabajadores de barrido, alumbrado, bacheo y otras áreas municipales poniéndose las botas para salir a resolver.
El Mundial finalmente pasó y Guadalupe reportó saldo blanco durante sus cuatro partidos.
Pero el propio alcalde ha insistido en que el verdadero valor está en lo que permanece: infraestructura, experiencia operativa, coordinación institucional y espacios que ahora forman parte de la ciudad.
El Parque del Agua, las Rutas Verdes, los corredores urbanos y las mejoras en vialidades y espacios peatonales forman parte de ese legado.
También quedó una exposición internacional de Guadalupe y de sus paisajes, particularmente del Cerro de la Silla y el entorno del río Santa Catarina, una ventana que puede abrir nuevas posibilidades para el turismo y para el orgullo de pertenencia de sus habitantes.
GOBERNAR TAMBIÉN ES ESCUCHAR
La administración reporta alrededor de 400 comités vecinales, además de la participación de organizaciones sociales, deportivas, religiosas y comunitarias.
Esa estructura permite una comunicación más directa con las colonias y coloca las necesidades de los habitantes como parte de la agenda gubernamental.
Pero el discurso de Héctor García deja ver algo más.
El alcalde habló de acuerdos con el Cabildo, coordinación con el Gobierno del Estado, relación con instituciones federales, colaboración con organismos empresariales y trabajo conjunto con organizaciones sociales.
Su trayectoria —como dirigente de trabajadores municipales y posteriormente diputado local y federal— le ha permitido conocer distintas áreas de la vida pública. Hoy esa experiencia forma parte de una gestión que ha buscado privilegiar el diálogo y mantener abiertos los canales institucionales.
En su mensaje, incluso lanzó una reflexión que trasciende a Guadalupe: los gobiernos son pasajeros y quienes permanecen son los ciudadanos, que finalmente padecen o disfrutan las consecuencias de las decisiones públicas.
UNA CIUDAD QUE TODAVÍA TIENE RETOS
El segundo informe también deja una lectura menos triunfalista y, por ello, más cercana a la realidad.
Héctor García reconoció que Guadalupe es una ciudad compleja y que los recursos disponibles nunca son suficientes para atender todas las necesidades.
Pero planteó otra manera de enfrentar esa condición: hacer más con lo que se tiene y buscar acuerdos para que los problemas no terminen pagando el costo de las diferencias políticas.
Ese planteamiento ayuda a entender el sentido de “Ganamos Grandeza”.

No se trata de presentar una ciudad terminada.
Se trata de una ciudad que durante estos dos años ha enfrentado retos, ha recibido al mundo, ha realizado obras, ha fortalecido servicios y ha aprendido de experiencias que ahora forman parte de su capacidad institucional.
El Mundial puso a Guadalupe en una vitrina internacional.
Pero gobernar Guadalupe ocurre todos los días.
En una calle que necesita rehabilitación. En una colonia que pide seguridad. En un parque que vuelve a ser utilizado. En una familia que recibe apoyo. En un estudiante que puede trasladarse gratuitamente. En un trabajador municipal que sale de madrugada a resolver una emergencia.
Ahí, finalmente, es donde una administración pública encuentra su verdadera medida.
Y ahí también continúa el reto para Héctor García: seguir escuchando, seguir resolviendo y seguir construyendo la grandeza de Guadalupe.




