Busca Guadalupe eliminar los riesgos que llegan con cada lluvia

Busca Guadalupe eliminar los riesgos que llegan con cada lluvia

En las colonias asentadas al sur de la ciudad, el agua que baja de las faldas del Cerro de la Silla ha sido durante décadas un desafío durante la temporada de lluvias. Ahora, obras de drenaje pluvial y sanitario buscan mejorar el desalojo del agua y reducir los riesgos para vecinos y automovilistas.

Cada vez que las lluvias se intensifican sobre el Cerro de la Silla, el agua que desciende de las partes altas encuentra en su camino calles, viviendas y vialidades que deben soportar grandes escurrimientos.

La zona, poblada principalmente durante las décadas de los setenta y ochenta, creció al pie de una de las principales referencias naturales de Nuevo León. Con el paso de los años, aumentó la urbanización y con ella la presión sobre una infraestructura hidráulica que debe enfrentar condiciones cada vez más exigentes.

Cuando llueve con fuerza, el agua puede arrastrar tierra, piedras y azolve desde las partes altas, materiales que terminan afectando las redes existentes. En otros sectores, la infraestructura pluvial resulta insuficiente para desalojar con rapidez los escurrimientos.

El resultado son encharcamientos, acumulaciones de agua y puntos de riesgo en vialidades como Eloy Cavazos, donde las condiciones pueden complicarse para quienes transitan durante una tormenta.

OBRAS QUE DAN TRANQUILIDAD

Frente a esta situación, el Gobierno de Guadalupe mantiene obras dirigidas a mejorar la infraestructura hidráulica en distintos puntos de la ciudad.

En Ciudad CROC, por ejemplo, se construye un nuevo drenaje pluvial sobre la calle Roberto Espinoza. La obra contempla 120 metros lineales de tubería de acero de 90 centímetros de diámetro, que serán conectados con un sistema pluvial existente para mejorar el desalojo del agua y atender los escurrimientos y encharcamientos que afectan a vecinos de las calles Roberto Espinoza, Alfonso Martínez y Juárez Blancas.

El proyecto incluye cuatro registros pluviales, un imbornal en el punto bajo de la vialidad y la reposición de 400 metros cuadrados de carpeta asfáltica y 203 metros cuadrados de concreto hidráulico. Al momento de la supervisión, los trabajos registraban un avance del 55 por ciento.

La intervención forma parte de una estrategia más amplia. El Municipio también construye cinco cárcamos para mejorar el funcionamiento del drenaje sanitario en diferentes sectores, con una inversión superior a los 6.5 millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal.

Los trabajos se realizan en los cruces de 15 de Mayo y Eloy Cavazos; Rafael Ramírez y Eloy Cavazos; Valle de Blanco y Eloy Cavazos; Albino Daniel Fuentes y Justo González, así como en la calle Santo Domingo.

Los cárcamos permitirán mejorar el flujo de las aguas residuales y reducir el riesgo de desbordamientos hacia las vialidades, además de separar y retener materiales sólidos como arena, grava y azolve.

Son obras que durante buena parte del año pueden pasar inadvertidas. Una tubería enterrada, un registro o un cárcamo difícilmente llaman la atención cuando el cielo está despejado. Su importancia aparece cuando llega una tormenta y el agua necesita encontrar una salida.

En una ciudad que ha crecido durante décadas alrededor de una geografía particular, fortalecer esa infraestructura significa atender un problema que se repite durante la temporada de lluvias y reducir los riesgos para quienes viven en estas zonas y para quienes transitan por sus vialidades.

Porque el drenaje casi nunca es noticia cuando funciona. Pero precisamente ahí está su valor: que cuando vuelva a llover, el agua tenga por dónde salir.

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