Nepotismo legalizado: la trampa maestra de los políticos
Dicen que México avanza en el combate a la corrupción, que ahora sí habrá justicia, que el nepotismo se acabó. ¡Ja! Qué bonito suena en los discursos. Pero, ¿y la realidad? La realidad es un chiste de mal gusto: aprobaron la ley contra el nepotismo, sí, pero con una pequeña trampita… entra en vigor hasta el 2030.
O sea, los mismos que la aprobaron se dieron seis años de barra libre para seguir colocando a sus hijos, primos, compadres y hasta a la comadre de la cuñada en nóminas públicas sin que nadie los toque. Se dieron una prórroga para el abuso, un pase VIP para seguir saqueando sin rendir cuentas.
Y mientras, el ciudadano común sigue creyendo que el país está cambiando, que hay esperanza, que la corrupción se está combatiendo. Pero, ¿cómo confiar en leyes que los mismos corruptos ponen a dormir por años? ¿De qué sirve legislar si la trampa ya viene en el paquete?
El cinismo de la 4T no tiene límites: prometer cambios mientras se blindan en el poder. Hoy, el nepotismo sigue vivito y cobrando cada quincena… y la ley, esa que nos vendieron como un avance, está guardada en el cajón, esperando el 2030, como si la impunidad tuviera fecha de caducidad.
Así gobiernan los que prometieron no mentir, no robar y no traicionar. Pero al final, solo agregaron una cláusula más: “no nos toquen… por ahora.”

