Recupera Juárez espacio abandonado y lo convierte en punto de encuentro para Valle de Vaquerías

Recupera Juárez espacio abandonado y lo convierte en punto de encuentro para Valle de Vaquerías

Más de 7 mil 500 metros cuadrados fueron transformados en un espacio para el deporte, la convivencia y la integración de alrededor de 5 mil habitantes.

Durante años, una cancha de terracería deteriorada y sin iluminación fue parte del paisaje cotidiano de Valle de Vaquerías. Hoy, ese mismo lugar tiene una nueva función: convertirse en un punto de encuentro para los vecinos y en un espacio donde el deporte y la convivencia puedan ayudar a fortalecer la vida comunitaria.

El Gobierno de Juárez, encabezado por Mónica Oyervides Acosta, recuperó más de 7 mil 500 metros cuadrados para convertirlos en un espacio iluminado, equipado y adecuado para la actividad física, el descanso y la convivencia familiar.

Más allá de la infraestructura, la intervención busca generar un lugar donde los habitantes puedan encontrarse, convivir y volver a utilizar un espacio común que durante años permaneció deteriorado.

“Más que un parque, queríamos generar sentido de comunidad; espacios que no solo nos permitieran jugar fútbol o salir a caminar, lugares que nos ayuden a integrarnos, porque eso es algo que estaba un poco perdido y era importante rescatarlo”, señaló la alcaldesa.

El nuevo Espacio de Unidad cuenta con una cancha de futbol con pasto sintético de 800 metros cuadrados, cuatro postes con doble reflector, 40 metros lineales de barda perimetral y tres áreas de descanso que suman mil 110 metros cuadrados de andadores y banquetas.

También fueron instaladas 12 luminarias solares, 22 bolardos, bancas, depósitos para basura y un módulo de juegos infantiles. Se rehabilitaron cinco aparatos de ejercicio y tres juegos para niñas y niños, además de habilitarse una zona de descanso con bancas de concreto y adoquín.

Los trabajos concluyeron en 80 días, diez días antes del plazo previsto.

Para los habitantes de Valle de Vaquerías, el cambio no se limita a la transformación física de una antigua cancha de terracería. El nuevo espacio abre la posibilidad de que niñas, niños, jóvenes y adultos vuelvan a encontrarse en un mismo lugar, practiquen deporte, salgan a caminar o simplemente tengan un sitio digno para convivir.

Ese es, finalmente, el propósito de recuperar un espacio público: que vuelva a tener vida y que esa vida pertenezca a la comunidad.

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